Abril de 2006. Semana Santa Misionera en Somontin.

El poner Misionera a la Semana Santa de este año tiene una explicación.

En primer lugar porque hemos tenido a un misionero entre nosotros, el Misionero Claretiano Amador Nuñez, viejo conocido de los somontineros ya que fue párroco de nuestra iglesia durante cinco años.

En segundo lugar porque queremos que la Semana Santa se continúe durante todo el año allí donde estemos cada uno.

En todas las celebraciones y predicaciones ha estado muy presente el espíritu misionero, incluso en el diseño del Monumento, que se hizo en forma de tienda o choza y aparecían recuerdos de Zimbabwe.

Zimbabwe, el país de donde acaba de llegar el padre Amador y en el que ha estado trabajando durante los últimos cuatro años. Un país, como todos los africanos, lleno de riquezas naturales con una pésima administración que lo tiene sumido en la miseria.

La situación económica de Zimbabwe es caótica. La inflación ha aumentado en 2005 del orden del 1.500%. Un par de ejemplos: un kilo de arroz costaba 50 dólares del país hace 4 años mientras que ahora su precio es de 100.000 dolares; un kilo de pan ha pasado de 30 a 45.000 dolares. Es imposible encontrar carburante en las gasolineras, sin embargo sí es posible adquirirlo en el mercado negro, donde un litro de gasoil cuesta unos 2 euros

La Misión (es como allí denominan a lo que aquí sería una parroquia) en la que ha trabajado el padre Amador se llama Gwave, a unos 400 km de la capital de Zimbabwe, Harare. Es una zona rural que vive, fundamentalmente del cultivo del maiz y del ganado vacuno. La diócesis a la que pertenece la Misión de Gwave es Gokwe, donde el obispo es un misionero español. El idioma que se habla en aquella zona es el Shona.

El trabajo de los misioneros claretianos en Gwave se centra en la creación de comunidades cristinas de base y en proyectos de desarrollo, entre los que destaca la creación de pozos en comunidades y escuelas. Estos pozos son fundamentales para la población autóctona dado que facilitan agua para saciar la sed y, aún más importante, evitan contagios y enfermedades graves que se trasmiten a través del agua no potable de los rios. Son, por tanto, fundamentales desde el punto de vista sanitario.

Para coordinar las ayudas procedentes de España y dirigidas a las diferentes misiones esparcidas por todo el tercer mundo los Padres Claretianos han creado una ONG con tal fin. Se trata de Proclade (Promoción Claretiana para el Desarrollo) que prioriza los proyectos y gestiona los recursos. Según el Padre Amador, cabe destacar la importante ayuda procedente de Tíjola y también de Somontín. Es posible contactar con esta ONG en el mail procladebetica@worldonline.es.

Esta ha sido una Semana Santa diferente, donde hemos conocido otra realizad, tan lejana pero a la vez tan próxima gracias a personas como el Padre Amador y tantos otros misioneros.