La "convidá"
Los partidos comenzaban siempre con apuestas: el que pierde paga la ronda, o "convidá", como se decía en Somontín, que solía consistir en pagar unos cuantos litros de vino, acompañados de unos garbanzos torrados, o algunos cacahuetes salados, u otra cosa que acompañase al vino y que servía de aperitivo antes de las comidas y cenas.
La "convidá" que se jugaban los equipos en casi cada partido, acababa pagándose religiosamente tras los encuentros por los perdedores, y principalmente acudían a celebrarlo todos los jugadores, ganadores y perdedores, árbitro y apuntador, en un ambiente de gran amistad y compañerismo, en el que siempre salían los comentarios de cómo se había realizado el juego, las felicitaciones a los que habían marcado los mejores tantos y también, como no, se comentaban las discrepancias sobre las decisiones más polémicas que habían transcurrido durante el partido.
En los años anteriores a la guerra civil española los lugares a dónde se iba a poner punto final a los encuentros y a consumar la "convidá", eran a la casa del "Tío Zaradío" y a casa de Juan Galera; y después de la guerra a casa de Gervasio "El Civil", a la casa de Pepe "Jacoba" y a la casa de Juan Echavarría, que eran donde estaban ubicadas las tiendas de comestibles y de otras cosas de lo más variopinto que se pueda uno imaginar, y que además disponían de un bar, donde podían sentarse en unas mesas y consumar tan buen manjar, que tenía un exquisito sabor, sobre todo si pagaba el otro equipo.
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